En estos días se ha armado un revuelo por los acontecimientos ocurridos el jueves de la semana pasada en el Casino Royale en Monterrey NL, México, que ha generado la polarización de opiniones sobre todo con respecto a FCH, sus medidas de seguridad (básicamente militarizar al país) y lucha contra la delincuencia organizada en su formato de cárteles del narcotráfico y que entre otras cosas ha logrado abstraer mis pensamientos y quitarme el sueño, además de la gravedad en sí del asunto, por todos los comentarios que inundan hasta el cansancio las redes sociales, foros de acceso inmediato donde todos nos volvemos opinólogos y analistas, en otras palabras juzgones de ocasión, pero ajenos, nomás desde afuerita mientras no nos toque y es solo uno de muchos eventos ocurridos a través de los años en este país y es una clara muestra de la sociedad en que vivimos: una muy egoísta y desintegrada, regida por leyes obsoletas o que no se llevan a cabo, que nos pasamos por el arco del triunfo pues para acabar rápido, un sistema de justicia bastante podrido, donde la ética no es una palabra en nuestro vocabulario menos en nuestras acciones, donde todos nos quejamos del otro sin asumir nuestra parte de responsabilidad, donde nos ponemos el pie para no dejarnos avanzar, nos chacaleamos al vecino mientras nos hacemos los moralinos condenando y tirando piedras a diestra y siniestra y nos hemos ido partiendo como palitos débilmente separados uno a uno.
En mi opinión si aún se cree que la “culpa” es del gobierno, el presidente y a últimas fechas “del narco” creo que estamos viéndolo de una manera bastante simplista y mediática; malos gobernantes (irónicamente elegidos por el pueblo, o sea nosotros mismos) siempre habrá, drogas, adicciones y somníferos, siempre han existido en todas las sociedades, en todos los tiempos; ¿en qué radica entonces que hayamos perdido el rumbo? Y mi respuesta personal es: en la comodidad, la falta de memoria, unidad y compromiso (y la falta de huevos para quitarnos lo agachones), acostumbrados a dormir tomando atolito con el dedo y delegando responsabilidades, aceptando y siendo cómplices de toda clase de corruptelas para evitar las obligaciones, echándonos la bolita unos a otros en asuntos que a todos competen es siempre más fácil.
Una vez mas y recalcando que es tan solo mi opinión, en este punto y contexto histórico dejémonos de niñerías ya no vale esperar el tan mentado cambio desde arriba, desde esa eterna visión paternalista: “que lo arregle ese wey, al que le di (o no) mi voto, vale madres, mientras yo quiero desafanarme”, insisto y me he escuchado decir esto una y otra vez y estoy convencida de ello: el cambio tiene que venir ya por fuerza de la sociedad civil, esa de la que todos somos parte y que ahora se encuentra sumergida en medio de una batalla bastante salvajita por el poder, ¿cómo? Cambiando de actitud para empezar, enterarnos y asumir de una buena vez que no vivimos solos en el planeta y que cada acción conlleva una reacción, cada decisión tiene consecuencias, carajo es cuestión de lógica y apelar al sentido común por el bien de todos y aunque parezca irreal todos, todooos contamos con ese sentido, sólo que lo usamos muy poquito…
Y si, para mí, por muy cliché que pueda sonar, la raíz para contrarrestar la mierda, está en la educación integral de todo ser humano, la de casa y la de formación escolar, lástima que no es conveniente para el sistema principalmente de doña Elba, el SNTE y al rededores, pero así debe ser; una clase de educación que acorte brechas de todo tipo: intelectual, económica y socialmente, la que nos permita desarrollarnos como individuos pero siempre bajo un sentido de colectividad, que eleve el espíritu y la mente, hasta el cuerpo físico!!!, que nos levante de la sumisión, que disminuya significativamente la corrupción; que por desgracia es inherente al humano en busca de poder, aceptémoslo…(y están en proceso de aterrizaje las ideas para llevar a cabo esta propuesta de "educación integral", por si querían saber...)
Si bien es cierto que no todos nacimos para ser líderes y cambiar al mundo con nuestras ideas justicieras y ultra revolucionarias, entonces también podemos ser honrosamente seguidores concientes y coherentes de una causa común en beneficio de nuestro entorno y calidad de vida.
Suelo ser bastante pesimista respecto a la humanidad y su salvación, pero la verdad es que la vida sigue y lo peor que nos podría pasar ahora es caer en pánico (si soy una ferviente creyente de the shock doctrine y las teorías de conspiración) desorganizarnos aún mas, aislarnos y guardar silencio no nos llevará a nada o lo que es igual caer en la desidia de siempre después de haber despepitado nuestro odio a los que nos ofenden, pasar a lo que sigue sin ni siquiera reflexionar que ya no estamos al borde, estamos totalmente hundidos en el caos y el desorden y que aquel que se olvida de su pasado está condenado a repetirlo una y otra vez…
Todo se reduce siempre a una palabra: RESPETO.
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