Ayer a penas si logré ver en el cine la última entrega de la tan mentada saga de JK Rowling: Harry Potter and the deathly hallows.
Llegamos a las 2240 a Antara Polanco, que tampoco conocía, con los ánimos un poco caídos y la sutil esperanza de que hubiera boletos; ya que habíamos sido despachados de otra sala media hora antes, lo logramos si había…
Con cierta emoción de entender por qué tanto alboroto todos estos años y sabiendo que era la parte final de la historia, me dispuse con unos días de anticipación a leer cada libro y ver las películas seguidas y resulta que fue la mejor idea, no tuve que esperar durante tanto tiempo ni mantenerme con el “Jesús en la boca” hasta que saliera el siguiente capítulo, eso solo me sucedió con LOST y parcialmente con PIRATES OF THE CARIBEAN no volverá a ocurrir, así que después de todo entendí al pequeño maguito y sus seguidores mortales, resulto un poquito mejor de lo que me rehusaba a aceptar, pero me quedaban ciertas dudas que fueron resueltas por mi mentor en el tema: el buen Atún, se rifó las explicaciones con paciencia y lujo de detalle de partes que yo no había notado...
y es así como me ahorré ¿cómo qué, 10 años de penas y esperas?
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